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No cae del cielo

-“¿Como fui seleccionada entre setenta mil profesionales de todo el mundo?-. -“Tienes 21 años, graduada de una de las universidades más prestigiosas de tu país, dominas 6 idiomas y has obtenido calificaciones excelentes en todos los exámenes a los cuales te has sometido.”-, fue la respuesta recibida en la Universidad de Barcelona al ganarse una beca que le permitiría hacer grado de maestría con todos los gatos incluidos, hasta el pasaje aéreo. Esta joven, con la que tuve la oportunidad de compartir precisamente el día que salió hacia España, hoy, tres años después, es Coordinadora de Maestría en dicha universidad, lo que le permite viajar a todas partes del mundo. He querido resaltar este ejemplo en momentos donde, principalmente, los que están empezando a formar familias se cuestionan al ver la descomposición de la sociedad: “¿Cómo vamos a criar nuestros hijos?”, “¿De que manera podremos levantar familias sanas?”, “¿Cuales son los parámetros a usar para ello?” “Mantener autoridad, reg...

Fecha propicia

“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová, tu Dios, te da.” (Éxodo 20:12) Estando apenas iniciando la primaria, mi hijo menor, muy entusiasmado, me muestra un trabajo que había realizado en su colegio sobre mujeres ilustres dominicanas, tales como: Salomé Ureña, Concepción Bona, entre otras tantas señalas en nuestra historia. Y algo que me sorprendió fue ver que, acompañando la lista, estaba, de manera resaltada, nada menos que mi nombre. Le pregunto: “¿Qué hace mi nombre en este lugar?”, y me contestó con gran naturalidad: “¡Es que tu eres una de ellas!”. Al empezar con ese versículo, lo hice porque, a su corta edad, parecía que este niño conocía el significado del mismo, sobretodo, la palabra honra. Él vislumbró su mamá en un papel de tanto contenido para su vida que quiso introducirla entre esas grandes mujeres. De todos los mandamientos, solo uno trae promesa, y es el de la cita. Este mes se ha dedicado a las madres, variando la fecha, en...

Grandes pérdidas

En estos días he tenido la gran oportunidad de, por razones diversas, compartir con amigos de mi infancia, así como también reencontrarme con una persona con la cual en los últimos 10 años había tenido un distanciamiento circunstancial. Esto me ha permitido ver que, cuando en las relaciones interpersonales hay nexos afectivos genuinos, estos se mantienen de manera permanente en nuestro interior. Esto ha sido fuente de motivación para hacer un paralelismo con algo que hace tiempo he venido observando en el trato o interacción que se da hoy día entre las personas, especialmente los jóvenes. Pareciere como si entre ellos las razones que les mantienen interactuando entre sí son meramente circunstanciales: un club, un colegio, un sector o simplemente compartir en un equipo de beisbol, por ejemplo, donde lo único en común son los momentos compartidos. Una vez, por decir, terminado el colegio te darás cuenta que también en su mayoría terminan las relaciones entre ellos. Encuesté un grupo jóve...

Son el futuro

En días pasados conversaba con una joven que me da un servicio (esta trabaja en un salón de belleza), la cual tiene una niña de 12 años. Al preguntarle quién la cuida después de la escuela, ella me responde: “No… ella tiene llave y se queda en la casa hasta que yo regreso por la noche”. Como esta madre son muchas las mujeres que en nuestro país tienen que salir a trabajar para buscar el sustento de su familia, ya que se ha convertido en algo cotidiano y “normal” que los hombres, al abandonar los hogares, también abandonan la responsabilidad hacia sus hijos. En hogares de escasos recursos, en las cuales conviven papá y mamá con hijos de edad escolar, ambos se ven obligados a dejarlos que se cuiden entre ellos. “Tengo cuatro niños, una de 12 y uno 7 que van a la escuela, y los otros (de 3 y 5 años) los dejo con una vecina. Cuando llega la grande, me los cuida en la casa hasta que yo regreso”. En las últimas semanas se ha hecho eco sobre la problemática de agresividad escolar entre niños...

Vida ejemplar

Vida ejemplar “¡Cuán agradecida estoy de Dios y de la vida! Te diré que, si hay algo con la que estoy contenta y feliz, es con el regalo de mis once hijos. Grecia, no tengo una queja de ninguno (y empezó a señalarlos por nombre)”. Como madre, intento motivarla a hablar y ver si tenía alguna preferencia, pero insistía en decir: “Es que de el más pequeño al más grande no puedo hacer excepción, todos son muy buenos”. Esta conversación fue una llamada telefónica de larga distancia, ya que ella estaba en NY dándose unas terapias. Continuamos conversando y yo le digo que me dé la fórmula, como psicólogo, para yo aplicarla con las familias que se acercan a mí en busca de un mejor manejo. Hace una parada y tira una carcajada, responde: “Qué te puedo enseñar a ti que eres psicóloga y yo una simple mujer de campo”. Vuelve y ríe a carcajadas, y dice: “¡Ay mi hija!, lo único que te puedo decir es que la tolerancia, el respeto y el amor, sobretodo este último, son las tres cosas que he empleado”. S...

Se podrían evitar

Por generaciones hemos escuchado que “el dominicano pone candado después que le roban”, convirtiéndose en una manera coloquial de definir la actitud que asume la gran mayoría de las personas en su vida cotidiana. Hace tiempo frecuentaba un banco donde, entre el escritorio de la persona donde yo solía ir y la de al lado, había una especie de desnivel y cordón grueso. En más de una ocasión fue elemento de tropiezo para muchos, incluyéndome a mí, que tuve que sostenerme fuertemente para no caerme. Ambas jóvenes se quejaban de los frecuentes tropezones ocasionados por éste. Un día cualquiera, llamo por teléfono y pregunto por una de ellas, me informan que está bajo licencia médica por una caída en el mismo lugar que le provocó, aunque parezca exagerado, una fractura en el coxis por la cual tuvo que permanecer varios meses en proceso de rehabilitación. Accidentes de este tipo, que a veces son funestos, podrían evitarse con simplemente precaver. Vemos a diario grandes catástrofes donde se pi...

Relleno

6:00 am, suena el reloj despertador con lo que se anuncia el inicio de la faena del día; Mary tiene que vestirse, tomarse un vaso de leche o nada (no hay tiempo), salir corriendo para el colegio, donde permanece hasta la 1:00 de la tarde; le recogen (con prisa, ya que mamá o papá debe regresar al trabajo) para llevarle a la casa, tragar un almuerzo rápido, ponerse otra ropa (sin bañarse a veces) y dejarla en clase de piano(o cualquier otra actividad). Luego, con un taxi contratado, le recogen para dejarla en la clase de inglés, donde permanece hasta la hora de salida de uno de los padres que la busca para volver de nuevo a casa, pero antes es necesario comprar algo en el supermercado para la cena, con esto evitar tener que volver a salir otra vez. Ya son más o menos las 7:00 pm cuando nuevamente vuelve a casa, pero tiene pendiente las tareas del colegio que incluye un trabajo que hay que salir a imprimir; pero, hay que cenar, descansar y compartir con los demás miembros de la familia. ...