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Empieza a tiempo

“¡Esta niña es insoportable! No respeta a nadie.”, fue la exclamación expresada por una abuelita de avanzada edad cuando, delante de mí, al salir de un parqueo, corregía a su nieta de apenas cuatro años. Ante la corrección, la niña, le manoteó y, con mirada firme, le grita: “¡Déjame, no me molestes!”. Escenas como esta son la cotidianidad de un gran número de familias, especialmente en hogares de parejas jóvenes que están iniciando el proceso de formación y educación de sus hijos. “Los niños de ahora no respetan”,  “Uno no sabe qué va a hacer con estos muchachos”, “Les hablo y no me obedecen”.  Estas y otras tantas expresiones, como especie de desahogo, son formas de manifestar la impotencia que aparentemente sienten ellos a la hora de frenar la conducta manifestada por los pequeños. ¿Cuál es la falla para que hoy sea tan complicado poder crear familias a través de las cuales se puedan establecer reglas y normas que rijan la vida presente y futura de los que allí se están for...

Contaminación

Los avances tecnológicos permiten que los eventos puedan ser publicados en el mismo instante que acontecen, sin importar el lugar del mundo donde se efectúan.  En áreas vitales, como la salud, los aportes efectuados por los adelantos científicos, han permitido, hasta ahora, tanto en diagnósticos como en tratamientos, un gran logro. Así como es de positivo lo señalado, estos mismos medios o avances pueden ser bombas de tiempo dependiendo del uso que se les dé. En cuanto a las famosas redes sociales, las cuales están a la mano de la mayoría de los individuos sin importar edad, son un arma poderosa de destrucción cuando se emplean para divulgar informaciones carentes de base válida, verdadera, acerca de individuos, instituciones, empresas o productos.  Hoy día, la privacidad de las personas está permanentemente amenazada por el uso que se le da a las llamadas “redes sociales”, desde donde se difunden las cosas más personales e íntimas, convirtiéndose, en ocasiones, en lodo que s...

Sin precio

Si es posible, y en cuanto dependa de nosotros, vivamos en paz con todos… Por lo tanto, si nuestro enemigo tiene hambre, démosle de comer; si tiene sed, démosle de beber. Si así lo hacemos, haremos que éste se avergüence de su conducta.” (Romanos 12:18, 20) Al leer esta cita, podría pensar que es una utopía pretender actuar en base a estos principios. Por lo general, hay una tendencia a querer pasar facturas a todos aquellos que, de una forma u otra, nos han dañado o cometido algún tipo de agresión. Si intentáramos entender y, más que esto, incorporar lo señalado en estas líneas, sería más que suficiente para llevar una relación sana con los que nos rodean. Cada  vez más, vemos los anuncios de congresos, seminarios o eventos dirigidos precisamente a enseñar “técnicas”, como si fuesen recetas de cocina, para vivir en paz; fotos y anuncios de lugares ofertados como paraísos en los cuales podrás ir y encontrar “paz”. Lo que no ha entendido el ser humano es que, para el logro de la mi...

¡Atrévete!

La toma de decisiones, de manera firme, se hace a veces imposible para la mayoría de las personas. Los cambios generalmente producen lo que llamamos resistencia a éstos, lo que trae consigo una respuesta de temor e inseguridad a la hora de ejecutarlos.  Es frecuente escuchar reiterativamente frases como las siguientes: “Llevo años cansado de este trabajo y  no lo resisto.”; pero esta misma frase es aplicada en otros ámbitos, como relaciones de pareja o situaciones con un vecino que te ha provocado cualquier tipo de dificultad, y no haces nada.   A veces, las situaciones manejadas son tan difíciles y traumáticas que pareciere como si vas a colapsar si no te atreves a salir del charco en el que te encuentras hundido. Es como mantener un vehículo en neutro, a la hora de cruzar la luz, con lo que provocas un caos a aquellos que están colocados detrás de ti y esperan que te muevas para ellos poder seguir. A diferencia de este ejemplo, neutralizarte ante situaciones que e...

Estrategia

Cuando, en 1979, le fue otorgado el Premio Nobel de La Paz a la Madre Teresa de Calcuta, le hicieron la siguiente pregunta: “¿Qué podemos hacer para promover la paz mundial?”; a lo que ésta respondió: “Vete a casa y ama a tu familia.” Esta mujer, la cual luchó en contra de la pobreza, la opresión y por  la igualdad de la humanidad, y a quien el ex presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, definió como “una gigante de nuestra era”, en esa respuesta trató de dejar sentada la base principal a través de la cual se podría frenar todo lo que se veía venir a acontecer en la sociedad. El título que por años ha llevado esta columna, Por Tu Familia, es precisamente por tener la plena convicción de que es por medio de la misma desde donde se debe empezar y mantener de forma permanente enfocado cualquier proyecto dirigido a producir los cambios necesarios para cualquier conglomerado social y, en este momento, en nuestro país. Es importante modificar leyes, cambiar paradigmas, tomar las ...

Evítalo

Como cada domingo, María y unos cuantos amigos solían ir a misa en la mañana, y acostumbraban después quedarse reunidos conversando.  Ese día decidieron ir a comer chicharrones a un lugar conocido a unos cuantos kilómetros fuera de la ciudad. En el trayecto, el vehículo se desvió, viró a la derecha donde había un canal, en el cual cayó. Casi todos salieron ilesos, pero a María, joven bella, con 18 años de edad, el agua le cubrió su rostro, la posición en que cayó no le permitía levantar su cabeza y en segundos, cuando sus amigos trataron de levantarla, ya ésta había fallecido. Esto, hace más 30  años y todavía me impacta. Este grupo de jóvenes no había ingerido alcohol, ni nada por el estilo, simplemente le llegó el momento a ella de término en su vida. Recientemente, un estudio nos coloca,  entre 186 países, en el segundo país que ocurren más muertes por accidentes de tránsito. No sé hasta dónde otro ha sido impactado por esta cifra, pero a mí en particular me lleva a u...

Cuestión de actitud

El domingo, a las 10:00 de la noche, mientras salía de la iglesia a la cual asisto, alcancé a ver a un señor, el cual no tenía piernas, arrastrarse por medio de una patineta, utilizando ambas manos, las cuales protegía con unas chancletas de goma y que forman parte de su medio de transporte. Impactada, detengo mi vehículo, bajo, y al acercármele, tratando de brindarle ayuda, levanta su cabeza y me saluda con firmeza y seguridad diciendo: aquí, desviándome a la cera, no se asuste, es que hay un lado malo que no me permite moverme y tengo que tirarme a la calle, siempre lo hago. Le digo: usted necesita una silla de ruedas para moverse, y enfáticamente me dice: jamás, yo tengo una, pero me invalida; sin embargo, con esta patineta, soy un atleta, estoy mejor que tú, tengo la presión de un niño. Sonriendo me dijo, ¡muchacha!.. a mí no me gana nadie. El sentimiento de pena que me aproximó a este individuo, se transformó en una enseñanza para mí, por su seguridad y aceptación, más que manife...