domingo, 5 de octubre de 2014

Me motiva


Hace poco, tuve una bella experiencia con una mujer. Al llegar yo a un lugar, y saludar, ésta, con solo escuchar mi voz, se para y se voltea, dirigiéndose a mí con los brazos abiertos, diciendo: “¡Dios mío, Grecia, no puede ser! ¡Cuánto tiempo por volverte a ver!”, dándome un fuerte abrazo, después de casi 20 años. La identifico, y me sorprende ver la expresión de gratitud, añoranza y afecto hacia mi persona, lo cual  me acongojó sobremanera.  “Todos los días de mi vida te he recordado, porque, siendo yo una adolescente, me enseñaste y preparaste para lo que soy hoy. Tanto así que, aunque soy médico, me dedico al área de consejería, dirigida a los conflictos y su manejo en la etapa de adolescencia. Recuerdo, en la primera sesión contigo, junto a mis padres, una pregunta que tardé en responder y que, al final, después de una hora respondí para salir de ti (se muere de la risa, y lanza una carcajada), y fue: “¿Cuál es la parte de tu cuerpo que más te gusta?”, pero, como me rechazaba completa, no encontré nada y terminé diciendo: “los ojos”; gran mentira, porque los encontraba horrorosos”. No deja de hablar, y de nuevo me toma ambas manos reiterando que nunca tendrá con qué pagar la forma en que en el proceso terapéutico aprendió a aceptarse, amarse y prepararse para la vida, transformándose en lo que es hoy.  “Me encanta como soy. Te podría decir que soy una mujer realizada, sobre todo, aun viviendo tanto años en Europa, he podido mantener mis raíces, valorar cada vez más mi familia, mi país y, te reitero, casi en todas mis conferencias, y Dios lo sabe, cito mis experiencias poniéndote de ejemplo, para que los padres entiendan la importancia que tiene buscar ayuda profesional cuando ven que sus hijos están manejando situaciones que no están en sus manos resolver. Grecia, de lo poco que quería cuando me llevaron donde ti era morir, porque entendía que con mi “fealdad” no le iba a interesar a nadie. Mira el fruto hoy, de aquella joven, entre otras cosas, completamente jorobada, a ser una mujer que ama la vida, que entiende que hay que darse pero también recibir, que ahora va a Amazonas a dar servicio con un equipo durante un año, de educación y salud a unos indígenas. Gracias, Grecia, por dejar tu huella en mi vida por siempre”.

Conviene a todos


Son muchos los padres que se me acercan con una misma inquietud, relacionada con el poco tiempo que tienen para cooperar con el desarrollo y las tareas diarias que les asignan a sus hijos, dadas sus múltiples ocupaciones.
Esta es: “¿Debo ponerlos en sala de tareas?”. Insisto de nuevo con el manejo del tiempo, ya que, dependiendo del uso adecuado del mismo, va a depender el desenvolvimiento de la vida diaria. Si hay algo en lo que se puede evaluar que ya se iniciaron las clases, aún para los que no están pendientes de ello porque no tienen hijos en edad escolar, es salir a las calles entre 7:00 y 8:00 p.m., o al mediodía, dado el caos que existe en el tránsito vehicular.

 “¡Vístanse que ya es tarde!”, “Desayunen, es tarde” o simplemente “Déjenlo en la mesa”, ya que no hay tiempo para comer, es la fotografía de muchos hogares, o de la mayoría, al iniciar cada día en época escolar. Esta situación conlleva a que las mañanas se conviertan en escenarios de discusiones y pleitos, los cuales repercuten entre los padres, que a veces se acusan unos con otros por no salir a tiempo. Pero, hay un aspecto que quiero tratar hoy, y es uno que se ha convertido en el complemento para la educación. Con esto me refiero a las salas de tarea,  aparentemente para los padres que “no disponen de tiempo” para ayudarles a ejecutarla.

En cuanto a esto último, las salas de tarea o, lo que es lo mismo, buscar un profesor adicional para ayudar a los niños o adolescentes a desarrollar sus deberes y responsabilidades académicas, el principal problema es que a ellos no se les está enseñando dos cosas: primero, que papá y mamá trabajan, y que aunque el principal compromiso es educarlos, la responsabilidad de hacer sus deberes escolares es de ellos mismos. Y, segundo, enseñarles desde pequeños a hacer uso adecuado del tiempo, evitando distracciones, especialmente con videojuegos, televisión, internet, etc., en horas necesarias para realizar sus asignaciones. Basta con organizarles y revisarles, aun por vía telefónica, a partir de qué hora pueden utilizar estas cosas señaladas, que a todos, no solo les está ocupando parte del día, sino también, provocando distanciamiento dentro del hogar. Sumando con esto, un nuevo gasto y nueva necesidad de ingreso para la familia.

Sí se puede


Juanita, con apenas seis años de edad, atendida por su abuela, de 58 años, quien trabaja en la limpieza de un centro médico, de 8:00 am a 5:00 pm, tuvo que aprender a “cuidarse” sola. Visto desde lejos, es algo muy sencillo, pero las implicaciones y peligros a los que se ve expuesta esta niña son muchos. Como ésta, existen millares de familias de escasos recursos, especialmente de madres solteras o abandonadas por sus maridos, que se ven obligadas, para subsistir, a dejar sus niños al cuidado de familiares cercanos. Una amiga, que dirige un programa de niños en su iglesia, me explicaba que, desde los 8 años de edad, una miembro de la congregación, tenía la responsabilidad de sus tres hermanos menores, motivo por el cual, hasta este año (ya tiene 16) no pudo asistir a la escuela, acabando ahora de ser alfabetizada mediante el plan de alfabetización del gobierno.

La vida de éstas, como la de tantos miles de niños, ha sido transformada por la tanda de horario extendido en las escuelas de nuestro país, ya que se terminó la pesadilla de tener que ser mal cuidados, en ausencia de sus progenitores. Las implicaciones sociales que conlleva este plan, aparentemente, todavía no han sido asimiladas por la ciudadanía. Las mismas, tienen una magnitud e influencia tan amplia que, las transformaciones y cambios para la familia dominicana, que a partir del año pasado se han ido dando, son incalculables. Hoy, estos niños, expuestos a todo tipo de situaciones que dañan y marcan para siempre sus vidas de manera negativa, tales como maltrato físico, violaciones sexuales, utilización para todo tipo de actividad ilícita, etc., se encuentran en las escuelas, en manos de personal entrenado para su cuidado, con alimentación adecuada, que incluye, desayuno, merienda y almuerzo, hasta las 5 de la tarde. Verdaderamente, si el poder es bien usado, desde el mismo se pueden concretizar grandes sueños de transformación para una sociedad, como éste de nuestro presidente, Danilo Medina, quien desde su campaña, de forma permanente ofreció transformar las vidas de niños y madres, protagonistas de este tipo de circunstancia. Aplausos a este programa, del cual, en la marcha, se irán corrigiendo y perfeccionando cosas que, como todo, son un proceso.

Contaminación ambiental


Son muchas las personas que se acercan a mí expresando cierta frustración, debido a que muchas veces salen de sus casas sin ningún tipo de problema, y basta haber llegado al primer semáforo para que aparezca un individuo y te tire un paño sobre el cristal del vehículo, al cual dedicaste en el día anterior un tiempo que no sobra para lavarlo. De repente, este paño sucio acaba estropeando todo el esfuerzo realizado. Suelo escribir ejemplificando con nimiedades como éstas, las cuales son solo aparentemente “nimiedades”. No obstante, se convierten en situaciones generadoras de estrés, que afectan nuestra salud, tanto física como mental.  En días pasados, mi hija, en la intersección de la Ave. 27 de Febrero con Ave. Privada, pudo contar 18 individuos, entre los cuales habían niños menores de 10 años pidiendo; los famosos limpiavidrios y vendedores de las más inverosímiles cosas, entre otros. Pero, el problema no es solo cómo te invaden y arropan, golpeándote el cristal, sino los insultos y oprobios que los mismos emiten ante cualquier negativa de sus demandas.

Este fenómeno no es solo generador de malestar e irritabilidad, sino que en ocasiones ya ha sido detonante de violencia con consecuencias funestas, convirtiéndose, para los que salimos a las calles a los quehaceres del día a día, en un gran problema que te mantiene a la expectativa cada vez que te paras, esperando con qué te van a salir. Esto parece un problema sencillo, sin embargo, es una queja generalizada de toda la población, que no puede hacer nada, ya que la solución está en manos de nuestras autoridades, para lo que se necesita, más que una inversión, hacer valer el respeto al derecho que nos asiste a cada uno de nosotros a ser respetados. “El respeto al derecho ajeno es la paz”. Esta expresión sin muchas palabras, nos muestra el elemento principal para vivir en armonía los unos con los otros. Si hay algo que cuando sales a otro país puedes disfrutar es el hecho de no tener que lidiar, desde que sales de tu casa, con esta pandemia de invasores viales. Hacemos un llamado a las autoridades, para que, dentro de los cambios a realizar para lograr  un mejor país,  tomen cartas en el asunto, resolviendo esto de una vez por todas, con solo aplicar autoridad y voluntad.

Lo que a otros les falta


Ejemplificar las situaciones o eventos que se dan en el día a día, para mí, es el mejor canal para que lo expresado llegue a los individuos. Esta semana, parándome al lado de la persona que me ayuda en los quehaceres del hogar mientras fregaba, y ver cómo la misma en ningún momento cierra la salida de agua, me di cuenta que verdaderamente, si hay un problema grande que hay que resolver, es el hacer conciencia de cuándo y cómo colaboramos para agudizar las crisis. Al preguntarle cómo era el agua en su hogar, responde: “Allá casi no llega. Tengo que almacenarla y hasta comprarla”.  Esto es algo que trato de cuidar cada día, no por mí, (Dios me ha dado la oportunidad de vivir en una zona que nunca se va el agua), sino porque hay que entender que hay otros tantos, miles de personas que carecen de ésta. Este gasto irracional de agua es común en muchos hogares; al bañarse dejando la llave abierta hasta terminar, lo mismo al lavarse las manos y cepillarse y, qué no será aquellos que tienen jardines y dejan por horas y horas una manguera o regadera corriendo como si nadie más necesitara ese recurso tan vital. Lo mismo sucede con la energía eléctrica, la cual, al igual que el agua es altamente desperdiciada. Tener diez bombillas encendidas cuando en realidad se necesitan tres, abanicos y enseres del hogar de consumo sin necesitarse y, a veces sin haber nadie en la casa, es un grave problema.  La sequía que ha estado azotando todo el territorio nacional, ha provocado que los embalses de agua se reduzcan, que los acueductos existentes tampoco tengan suficiente para abastecer; lo que ha generado que se disponga de menos capacidad generadora de energía eléctrica.

Estas dos cosas, como la gran mayoría de los problemas que como sociedad tenemos que paliar cada día, reitero, son soluciones conjuntas. En estos momentos, como nunca, hay que tratar por todos los medios de hacer un aporte con no malgastar algo tan necesario para la vida como el agua, tratando diariamente de colocarse en el lugar de aquellos que vemos sus imágenes en la televisión, en los periódicos, buscándola como si fuera un tesoro, yendo a veces a lugares distantes para poder adquirirla, mientras otros, por ignorancia o indiferencia, no solo la desperdician, sino que ni siquiera la valoran.

viernes, 1 de agosto de 2014

Protejámonos


Los accidentes de tránsito se han convertido en noticias de primer plano, casi a diario, en los medios de comunicación. A través de este medio, en varias ocasiones, hemos hablado acerca de la problemática social en la que se ha convertido este mal. Pero, no son solo los accidentes de tránsito, sino que los mismos generan grandes pérdidas de vida en nuestras carreteras y calles, en ocasiones arrastrando con familias completas. E penoso estar colocados dentro de los principales países del mundo de mayor índice de muertes por esta causa.

Si hay algo en lo que hay que hacer un arduo trabajo es, entre las autoridades de tránsito, las asociaciones de transporte y la sociedad en general, en concientizar y educar en cuanto a la importancia de la prudencia al conducir un vehículo de motor. Es increíble ver la forma en que te rebasa y atraviesa un motorista, un chofer de carro público para tomar un pasajero y qué no decir de los conductores de vehículos pesados, los cuales al parecer creen ser los dueños del tránsito vehicular.

El hombre es un animal de costumbre; tiene la característica de adaptarse al medio que lo circunda, y es una de las cosas que los que habitamos en este país hemos hecho para poder salir a las calles, sabiendo los altos riesgos que hay que enfrentar cada día para moverse de un lugar a otro, donde, más que una ciudad, parece una jungla.

Hay carreteras que por una serie de razones, como, por ejemplo, reconstrucción de tramos, hay que ir con mayor prudencia y, aun con todas las señalizaciones colocadas en las mismas, por experiencia propia, pareciere como si los conductores fuesen ciegos, ya que los mismos las evaden, sin entender que con ellas se pretende evitar precisamente se produzcan accidentes de tránsito; especialmente aquella que va hacia el sur del país, donde hay tramos inhóspitos, en los que se atraviesan kilómetros de doble vía, los cuales dan cabida mayores riesgos. No obstante, difícilmente te aparezca una autoridad que sirva de freno a tantos individuos que no comprenden las implicaciones de conducir temerariamente. Por tanto, sería de gran ayuda mantener a ciertas distancias, patrullas que regulen la manera en que se conduce en dichos tramos.
Sin embargo, el trabajo para acabar con este mal es tuyo, mío, de las autoridades. Es de todos.

jueves, 31 de julio de 2014

Realmente valioso


Hace apenas dos días, tengo de visita en mi casa a dos sobrinas que vinieron a pasar sus vacaciones. Conversando con la más pequeña, que tiene 10 años, le pregunto: “En este momento, ¿qué agradeces a Dios?”; y me respondió: “Estar aquí con ustedes”.

Hace par de semanas, una amiga que tiene tres niños, no mayores de once años, pretendía enviarlos a uno de los mejores campamentos de nuestro país, lo que ella consideraba que era aprovechar las vacaciones. Para su sorpresa, el mayor le pregunta: “¿Es que no nos quieres en la casa?” y, enfáticamente, los otros le secundan y, unánimes le dicen: “Necesitamos este tiempo para estar en nuestra casa, disfrutarla y estar en familia”.

En la mayoría de los casos, los padres suelen hacer grandes sacrificios económicos, a veces hasta préstamos bancarios, para enviar  a los hijos a campamentos o sacarlos fuera del país, tratando de dar una especie de recompensa, especialmente cuando estos han dado un óptimo resultado durante su año escolar. Sin embargo, vemos cómo, en ambos casos, coinciden como único interés estar en familia; siendo esto su mejor oportunidad, ya que hay mayor tiempo disponible para estar juntos.

En el primer ejemplo, estas dos niñas, dentro de cinco días, se juntan aquí con su mamá y su otro hermano, cuyo único interés es estar junto a sus seres queridos que tanto extrañan. Si observamos, pareciera como si los adultos estuvieran más confundidos en cuanto a la importancia que tiene la interacción y la unidad entre los miembros de la familia, creyendo que irse a un resort, por ejemplo, aun vayan todos juntos, es un verdadero disfrute de vacaciones.
Contrario a esto, demandan sacar el jugo a las mismas con, sencillamente, estar más tiempo que nunca con papá, mamá, hermanos, primos, etc. Algo que quiero recomendar es hacer turismo interno, en lugares hermosos y naturales que disponemos en este bello país, ríos montañas, cuevas, lagos y, en ocasiones, con apenas algún costo, ir a pueblos donde se tienen familiares. Las vacaciones de verano  son un valioso tiempo para estar juntos en familia. Eso es para ellos unas hermosas vacaciones, que difícilmente olvidarán..